Este cuento describe la historia de un anciano que comienza a cambiar los nombres de los objetos en su habitación, llamando a la cama "cuadro" y a la mesa "alfombra". Con el tiempo, desarrolla su propio idioma privado y olvida los significados originales. Esto lo aísla cada vez más de los demás, hasta que deja de hablar y solo se comunica consigo mismo. El cuento sugiere que la soledad y la incomunicación pueden afectar profundamente a las personas.