El documento discute la historia y evolución del campo mexicano desde 1910 hasta 2010. Aborda temas como la economía familiar rural, las movilizaciones campesinas por la tierra, la función política y económica del ejido, y los errores comunes en las políticas gubernamentales hacia el campo. Propone una nueva visión que enfatice la democracia, la soberanía alimentaria, la protección social y la rendición de cuentas.