El documento habla sobre la consolación como una experiencia del amor de Dios y del Espíritu Santo que abre el corazón y da esperanza. También describe la consolación como una invitación a gustar la embriaguez del Espíritu y a ser signos del amor de Dios para los demás a través de la cercanía, la misericordia y la ternura. Finalmente, enfatiza la importancia de cultivar relaciones de calidad basadas en la consolación para transmitir el carisma salesiano.