Os encuentro en cada lugar del
mundo donde estáis, me pongo
en actitud de escucha, de diálogo
y de comunicación familiar.
Cuando pienso en vosotras, en
los jóvenes y en tantas personas
que hacen parte de vuestra vida,
mi corazón se llena de alegría y
se dilata para abrazar toda las
familias del mundo.
En la oración invoco del Espíritu
Santo, su luz, y pido el parecer
de María Auxiliadora la Madre
y verdadera Superiora del
Instituto.
Estoy llena de esperanza por el dinamismo que está suscitando en
todo el Instituto la transmisión del C.G. XXIII. Agradezco a las
Provinciales y Delegadas por la calidad en la comunicación de la
experiencia vivida y de las reflexiones que juntas hemos compartido
en el C.G. XIII.
Me han llegado resonancias muy bellas a este respecto:
FMA, laicos y jóvenes que están interesados en lo que la
Asamblea Capitular ha indicado para la vitalidad del
carisma salesiano en las varias partes del mundo.
La participación en la
transmisión del C.G.XXIII en
las Provincias con la
participación de laicos y
jóvenes, presentes algunos
días en representación de las
Comunidades Educativas, ha
sido muy positiva y os
agradezco por las iniciativas
hechas en esta línea. Estoy
segura que todas nos sentimos
responsables de las decisiones
del C.G. XXIII. con nueva
pasión, con la certeza que
Dios guía hoy nuestra historia
como sucedió en Valdocco y
en Mornés.
En la presentación de la Actas de Capítulo he observado que
habrá fecundidad de bien en la medida que sean vividas en las
Comunidades locales, allá donde el carisma se desarrolla,
entra en la historia y alimenta la vida en las acciones
cotidianas.
Quisiera que cada FMA, cada Comunidad dijera con
convicción y responsabilidad: el C.G. XXIII. está en nuestras
manos, en nuestros pensamientos, en el compromiso de acoger
los desafíos educativos como un don de Dios, como una
oportunidad para dar un nuevo empuje a la misión que se nos
ha confiado.
La categoría del encuentro es el objeto de esta circular
que coloco en las manos de Ma. Auxiliadora para que nos
ayude a vivir en la vida diaria el encuentro por
excelencia, del que nace todo otro encuentro: el encuentro
con el Señor Jesús. El ícono de los discípulos de Emaús,
que ha acompañado todo el recorrido Capitular nos
guiará paso a paso apara alcanzar esta meta.
Partieron de Jerusalén desconsolados y desilusionados. Un velo de
tristeza cubría su esperanza. Debían volver a su tierra: no había
nada nuevo bajo el sol. Solo habían perdido el tiempo. En este
estado de ánimo el primer paso lo da Jesús que los acompaña en el
camino. Ellos le cuentan sus desilusiones y comparten con Él su
dolor.
Conocían todo sobre las
Escrituras, pero tenían una
idea del Reino como
restauración de la justicia,
como esplendor y como
gloria. Ahora Jesús está
muerto y con Él han
desaparecido las ilusiones.
Solo aquel forastero parece
no darse cuenta de nada.
Será el paso de Jesús y su compañía la que les revelara
plenamente la verdad contenida en las Escrituras . Y Jesús en
persona, aquel peregrino que camina a su lado, es el que sigue sus
razonamientos y los acompaña en el recorrido hacia la plena
comprensión del misterio pascual.
También nosotras durante el C.G.
hemos vivido una experiencia
semejante. Hemos partido de la
realidad con sus desafíos, los
problemas y las esperanzas y nos
hemos abierto a la experiencia
internacional e intercultural a
través del compartir en la
asamblea y en los grupos,
escuchando directamente el mundo
de los jóvenes y de los laicos
adultos. Su voz nos ha permitido
interpretar mejor nuestra realidad
como FMA y como Comunidad
Educativa poniéndonos juntas a
escuchar las llamadas de Dios.
En nuestro camino hemos vivido la gran experiencia de Jesús
que caminaba con nosotras. Lo hemos sentido presente durante
todo el tiempo Capitular, también en los momentos de mayor
cansancio y ahora a su luz, podemos releer nuestra experiencia :
un acontecimiento que supera nuestras esperanzas y
expectativas. Sentimos que el encuentro con Él nos abre al
encuentro con los otros y a una nueva comprensión de la
realidad.
Estamos convencidas que una verdadera experiencia del encuentro
cambia la vida. Al principio del “ser cristiano como nos lo recuerda
las Actas del CG XXII, que asumen las palabras del Papa Benedicto
XVI, no hay una decisión ética o una gran idea, sino el encuentro
con un acontecimiento, con una persona que da a la vida un nuevo
horizonte y con él, una dirección decisiva”.
Nuestras Comunidades, los jóvenes y sus familias tienen hambre
y sed de espiritualidad, sed de Dios. ¿Sabremos hacernos
compañeras de camino para que no se pierdan? Vivimos en un
tiempo complejo y en una sociedad líquida, donde muchas
certezas van desapareciendo. En algunos contextos parece
prevalecer una cultura fragmentada, replegada sobre sí misma
orientada únicamente hacia su propio provecho, incapaz de
grandes proyectos y de valerosos ideales.
Solo Comunidades transformadas
por el Resucitado pueden
testimoniar una propuesta distinta
con la fuerza de la experiencia
vivida en el encuentro con Jesús.
Cuando estamos desilusionadas y
desconfiadas, podemos sentir su
paso que se acerca con discreción
y que nos pide de compartir
esperanzas y desilusiones. La
Palabra de Jesús calienta el
corazón, da confianza, ayuda en el
discernimiento porque permite
leer con ojos nuevos los
acontecimientos
La presencia de Jesús se inserta en nuestra vida, en
nuestras pequeñas historias, en nuestro vivir cotidiano y
hace arder el corazón con su Palabra de luz y de
esperanza.
El encuentro con Él no
termina con la escucha de
la Palabra. Jesús nos
regenera con el Pan de
Vida. Solo en la fracción
del Pan los discípulos de
Emaús lo reconocieron. Y,
si desaparece a sus ojos, es
solo para ponerse en
camino con todos aquellos
que están en búsqueda.
Los discípulos ahora están
listos para volver a
Jerusalén y transmitir la
Buena Noticia a los otros
discípulos.
Una de las prioridades del Capítulo es la de ser discípulas de
Jesús viviendo la experiencia del encuentro con Él que cambia
nuestra mirada, nuestra existencia, nuestra mentalidad, nos
hace capaces de discernimiento, nos envía a los hermanos con
prontitud misionera llena de alegría y de esperanza.
¿Qué quiere decir para mí, para nosotras, que el encuentro con
Jesús cambia la mentalidad, el modo de pensar, de hablar, de
obrar? ¿En verdad tengo el deseo de dejarme cambiar o hago de
todo para evitar que Él me alcance a través de diversas
mediaciones? Tratar de justificar todo lo que pensamos o
hacemos es un obstáculo al cambio. Hoy es el tiempo favorable
para dejarnos interpelar y decidirnos a cambiar.
En la experiencia vivida por los
discípulos de Emaús, antes y después,
todas nos encontramos. Ella nos hace
comprender dónde y en qué modo
podemos tropezar con el Señor Jesús.
Es sorprendente cómo se le pueda
encontrar por el camino, en la
cotidianidad cargada de expectativas y
de desilusiones, de esperanzas y de
incertidumbres, de oscuridad y de luz.
Los dos protagonistas lo encuentran cuando su ánimo está
cargado de desilusiones por el fracaso; cuando toda
expectativa parecía perderse en la nada. Es precisamente en el
momento del desencanto que Jesús se hace cercano, se hace
conocer, entra en su casa y come con ellos. Es un encuentro
que marca para siempre sus vidas, la transforma y les da una
nueva identidad: ser misioneros con un ardor nuevo en el
corazón , capaz de un anuncio valiente.
Solo un encuentro con Jesús puede transformar nuestra
vida personal y la de nuestras Comunidades en una casa
que acoge, suaviza el sufrimiento , hace ver nuevos
horizontes, evangeliza.
Dialogando con muchas de vosotras, en varias partes del mundo,
he sentido un deseo urgente de experimentar en la propia
Comunidad relaciones evangélicas, humanizantes para poder
mirar a cada Hermana, cada persona con la mirada de Jesús;
para testimoniar la comunión y así mostrar la felicidad de ser
FMA llamada a una estupenda y actual misión entre los jóvenes.
El encuentro tiene en sí una potencialidad para transformar.
Tiene una belleza sorprendente a veces desconocida o
inexplorada. Todas tenemos encuentros bellos, portadores de
bien, que invitan a bendecir, a caminar unidas para construir
Comunidades que irradian y manifiestan concretamente el
Amor de Dios en cada relación, con cada persona que
encontramos. Comunidades profundamente humanas,
comprometidas en vivir la caridad fraterna que hace creíble la
calidad de nuestra fe.
Urge, hoy, una Vida
Consagrada que sepa tener
relaciones comunitarias
humanas y humanizantes,
animadas por el diálogo y
el discernimiento fraterno,
donde se activen procesos
de corresponsabilidad y de
participación. Urge una
vida profética que no se
deje robar la esperanza ni
la gratuidad. En un mundo
donde todo se compra ,
nosotras religiosas
debemos testimoniar la
gratuidad y el Amor de
Dios.
Este es el sueño de Dios sobre nuestro Instituto. Tratemos de no
desilusionarlo. Con valor, sin timidez, ayudémonos a repetir no
solo con las palabras , sino con hechos concretos: ¿“Acaso no
ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros por el
camino, cuando nos explicaba las Escrituras”?
Como quisiera que descubriéramos de un modo
nuevo la riqueza y la belleza del encuentro con Jesús
como única y verdadera fuente del encuentro entre
nosotras.
Jesús nos invita a estar con Él, a acogerlo con un corazón que
ama. Nos pide, aún dejándonos libres, de darnos cuenta cuando
su paso se acerca. Él siempre da el primer paso. Es maravilloso y
confortante su actitud. A veces nos alcanza mientras vamos de
camino y quizás no siempre lo reconocemos, como les pasó a los
discípulos de Emaús; otras veces nos alcanza en los momentos
oscuros de la vida y resulta ser luz que aclara, ilumina,
transforma.
Nuestros Fundadores nos han dado un gran ejemplo. Para M.
Mazzarello Jesús era el confidente, el consolador: “Confiad en Jesús,
dejad todos vuestros disgustos en su Corazón, dejadlo hacer a Él, Él
ajustará todo” (C. 25,3).
El Corazón de Jesús era su morada habitual: “Estoy en el Corazón de
Jesús” (C. 19,3).
El horizonte vital de M. Mazzarello se caracterizó por la presencia
Eucarística de Jesús, una presencia constantemente cercana, deseada y
testimoniada
Para D. Bosco era fuerte la atracción eucarística que daba
sabor a cada uno de sus encuentros. El estaba convencido que
de la Eucaristía brotaban energías capaces de transformar lo
vivido. Son un ejemplo los muchos jóvenes con los que ha
iniciado la Congregación Salesiana realizando juntos
maravillosos milagros educativos.
Estamos llamadas a testimoniar un ideal de comunión fraterna
entre nosotras, con sentimientos de acogida recíproca,
aceptando las limitaciones y valorando las cualidades y los
dones de cada una, según las enseñanzas de Jesús. “En esto
conocerán que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los
otros”
¿Estamos dispuestas a ponernos en camino entre nosotras, con la
Comunidad educativa, con los jóvenes y con cuantos deseen tomarse a
pecho el bien de las nuevas generaciones? Ciertamente esto requiere un
cambio de mentalidad, una gran pasión apostólica. Pide una conversión
pastoral sostenida por un camino de fe que nos lleva a una decidida
adhesión a Jesús, para no callar y testimoniar como los discípulos de
Emaús que Él es el Señor de nuestra vida.
¿Formamos así los jóvenes para ser ellos mismos agentes
de evangelización para otros jóvenes? “El verdadero
misionero que no renuncia nunca a ser discípulo, sabe que
Jesús camina con él, habla con él, trabaja con él. Siente a
Jesús vivo junto a él en su compromiso misionero… Una
persona que no está convencida, que no es segura ni está
entusiasmada, enamorada, no convence a nadie”
Empeñémonos en “ampliar la
mirada” como nos pide el Santo
Padre para reconocer a los
necesitados y las urgencias de
una sociedad y de una
generación en continuo cambio y
sedienta de verdaderos valores:
sedienta de Dios.
Es urgente dejarnos transformar
por la mística del encuentro que
desemboca en la “cultura del
encuentro” tan necesaria en
nuestra realidad.
En este tiempo de gracia
viviremos la Cuaresma
como un recorrido de
formación del corazón. Un
corazón abierto a Dios, que
se deja compenetrar del
Espíritu sobre el camino
del amor que conduce
hacia los hermanos y
Hermanas y agrego, hacia
los jóvenes más pobres y
solos, hacia las familias
que viven situaciones de
precariedad.
Nos acompañe María. Ella,
que se dejó transformar por el
encuentro con su Hijo Jesús,
nos sostenga con su presencia
de Madre solícita.

Circular 950

  • 2.
    Os encuentro encada lugar del mundo donde estáis, me pongo en actitud de escucha, de diálogo y de comunicación familiar. Cuando pienso en vosotras, en los jóvenes y en tantas personas que hacen parte de vuestra vida, mi corazón se llena de alegría y se dilata para abrazar toda las familias del mundo. En la oración invoco del Espíritu Santo, su luz, y pido el parecer de María Auxiliadora la Madre y verdadera Superiora del Instituto.
  • 3.
    Estoy llena deesperanza por el dinamismo que está suscitando en todo el Instituto la transmisión del C.G. XXIII. Agradezco a las Provinciales y Delegadas por la calidad en la comunicación de la experiencia vivida y de las reflexiones que juntas hemos compartido en el C.G. XIII.
  • 4.
    Me han llegadoresonancias muy bellas a este respecto: FMA, laicos y jóvenes que están interesados en lo que la Asamblea Capitular ha indicado para la vitalidad del carisma salesiano en las varias partes del mundo.
  • 5.
    La participación enla transmisión del C.G.XXIII en las Provincias con la participación de laicos y jóvenes, presentes algunos días en representación de las Comunidades Educativas, ha sido muy positiva y os agradezco por las iniciativas hechas en esta línea. Estoy segura que todas nos sentimos responsables de las decisiones del C.G. XXIII. con nueva pasión, con la certeza que Dios guía hoy nuestra historia como sucedió en Valdocco y en Mornés.
  • 6.
    En la presentaciónde la Actas de Capítulo he observado que habrá fecundidad de bien en la medida que sean vividas en las Comunidades locales, allá donde el carisma se desarrolla, entra en la historia y alimenta la vida en las acciones cotidianas.
  • 7.
    Quisiera que cadaFMA, cada Comunidad dijera con convicción y responsabilidad: el C.G. XXIII. está en nuestras manos, en nuestros pensamientos, en el compromiso de acoger los desafíos educativos como un don de Dios, como una oportunidad para dar un nuevo empuje a la misión que se nos ha confiado.
  • 8.
    La categoría delencuentro es el objeto de esta circular que coloco en las manos de Ma. Auxiliadora para que nos ayude a vivir en la vida diaria el encuentro por excelencia, del que nace todo otro encuentro: el encuentro con el Señor Jesús. El ícono de los discípulos de Emaús, que ha acompañado todo el recorrido Capitular nos guiará paso a paso apara alcanzar esta meta.
  • 9.
    Partieron de Jerusaléndesconsolados y desilusionados. Un velo de tristeza cubría su esperanza. Debían volver a su tierra: no había nada nuevo bajo el sol. Solo habían perdido el tiempo. En este estado de ánimo el primer paso lo da Jesús que los acompaña en el camino. Ellos le cuentan sus desilusiones y comparten con Él su dolor.
  • 10.
    Conocían todo sobrelas Escrituras, pero tenían una idea del Reino como restauración de la justicia, como esplendor y como gloria. Ahora Jesús está muerto y con Él han desaparecido las ilusiones. Solo aquel forastero parece no darse cuenta de nada.
  • 11.
    Será el pasode Jesús y su compañía la que les revelara plenamente la verdad contenida en las Escrituras . Y Jesús en persona, aquel peregrino que camina a su lado, es el que sigue sus razonamientos y los acompaña en el recorrido hacia la plena comprensión del misterio pascual.
  • 12.
    También nosotras duranteel C.G. hemos vivido una experiencia semejante. Hemos partido de la realidad con sus desafíos, los problemas y las esperanzas y nos hemos abierto a la experiencia internacional e intercultural a través del compartir en la asamblea y en los grupos, escuchando directamente el mundo de los jóvenes y de los laicos adultos. Su voz nos ha permitido interpretar mejor nuestra realidad como FMA y como Comunidad Educativa poniéndonos juntas a escuchar las llamadas de Dios.
  • 13.
    En nuestro caminohemos vivido la gran experiencia de Jesús que caminaba con nosotras. Lo hemos sentido presente durante todo el tiempo Capitular, también en los momentos de mayor cansancio y ahora a su luz, podemos releer nuestra experiencia : un acontecimiento que supera nuestras esperanzas y expectativas. Sentimos que el encuentro con Él nos abre al encuentro con los otros y a una nueva comprensión de la realidad.
  • 14.
    Estamos convencidas queuna verdadera experiencia del encuentro cambia la vida. Al principio del “ser cristiano como nos lo recuerda las Actas del CG XXII, que asumen las palabras del Papa Benedicto XVI, no hay una decisión ética o una gran idea, sino el encuentro con un acontecimiento, con una persona que da a la vida un nuevo horizonte y con él, una dirección decisiva”.
  • 15.
    Nuestras Comunidades, losjóvenes y sus familias tienen hambre y sed de espiritualidad, sed de Dios. ¿Sabremos hacernos compañeras de camino para que no se pierdan? Vivimos en un tiempo complejo y en una sociedad líquida, donde muchas certezas van desapareciendo. En algunos contextos parece prevalecer una cultura fragmentada, replegada sobre sí misma orientada únicamente hacia su propio provecho, incapaz de grandes proyectos y de valerosos ideales.
  • 16.
    Solo Comunidades transformadas porel Resucitado pueden testimoniar una propuesta distinta con la fuerza de la experiencia vivida en el encuentro con Jesús. Cuando estamos desilusionadas y desconfiadas, podemos sentir su paso que se acerca con discreción y que nos pide de compartir esperanzas y desilusiones. La Palabra de Jesús calienta el corazón, da confianza, ayuda en el discernimiento porque permite leer con ojos nuevos los acontecimientos
  • 17.
    La presencia deJesús se inserta en nuestra vida, en nuestras pequeñas historias, en nuestro vivir cotidiano y hace arder el corazón con su Palabra de luz y de esperanza.
  • 18.
    El encuentro conÉl no termina con la escucha de la Palabra. Jesús nos regenera con el Pan de Vida. Solo en la fracción del Pan los discípulos de Emaús lo reconocieron. Y, si desaparece a sus ojos, es solo para ponerse en camino con todos aquellos que están en búsqueda. Los discípulos ahora están listos para volver a Jerusalén y transmitir la Buena Noticia a los otros discípulos.
  • 19.
    Una de lasprioridades del Capítulo es la de ser discípulas de Jesús viviendo la experiencia del encuentro con Él que cambia nuestra mirada, nuestra existencia, nuestra mentalidad, nos hace capaces de discernimiento, nos envía a los hermanos con prontitud misionera llena de alegría y de esperanza.
  • 20.
    ¿Qué quiere decirpara mí, para nosotras, que el encuentro con Jesús cambia la mentalidad, el modo de pensar, de hablar, de obrar? ¿En verdad tengo el deseo de dejarme cambiar o hago de todo para evitar que Él me alcance a través de diversas mediaciones? Tratar de justificar todo lo que pensamos o hacemos es un obstáculo al cambio. Hoy es el tiempo favorable para dejarnos interpelar y decidirnos a cambiar.
  • 21.
    En la experienciavivida por los discípulos de Emaús, antes y después, todas nos encontramos. Ella nos hace comprender dónde y en qué modo podemos tropezar con el Señor Jesús. Es sorprendente cómo se le pueda encontrar por el camino, en la cotidianidad cargada de expectativas y de desilusiones, de esperanzas y de incertidumbres, de oscuridad y de luz.
  • 22.
    Los dos protagonistaslo encuentran cuando su ánimo está cargado de desilusiones por el fracaso; cuando toda expectativa parecía perderse en la nada. Es precisamente en el momento del desencanto que Jesús se hace cercano, se hace conocer, entra en su casa y come con ellos. Es un encuentro que marca para siempre sus vidas, la transforma y les da una nueva identidad: ser misioneros con un ardor nuevo en el corazón , capaz de un anuncio valiente.
  • 23.
    Solo un encuentrocon Jesús puede transformar nuestra vida personal y la de nuestras Comunidades en una casa que acoge, suaviza el sufrimiento , hace ver nuevos horizontes, evangeliza.
  • 24.
    Dialogando con muchasde vosotras, en varias partes del mundo, he sentido un deseo urgente de experimentar en la propia Comunidad relaciones evangélicas, humanizantes para poder mirar a cada Hermana, cada persona con la mirada de Jesús; para testimoniar la comunión y así mostrar la felicidad de ser FMA llamada a una estupenda y actual misión entre los jóvenes.
  • 25.
    El encuentro tieneen sí una potencialidad para transformar. Tiene una belleza sorprendente a veces desconocida o inexplorada. Todas tenemos encuentros bellos, portadores de bien, que invitan a bendecir, a caminar unidas para construir Comunidades que irradian y manifiestan concretamente el Amor de Dios en cada relación, con cada persona que encontramos. Comunidades profundamente humanas, comprometidas en vivir la caridad fraterna que hace creíble la calidad de nuestra fe.
  • 26.
    Urge, hoy, unaVida Consagrada que sepa tener relaciones comunitarias humanas y humanizantes, animadas por el diálogo y el discernimiento fraterno, donde se activen procesos de corresponsabilidad y de participación. Urge una vida profética que no se deje robar la esperanza ni la gratuidad. En un mundo donde todo se compra , nosotras religiosas debemos testimoniar la gratuidad y el Amor de Dios.
  • 27.
    Este es elsueño de Dios sobre nuestro Instituto. Tratemos de no desilusionarlo. Con valor, sin timidez, ayudémonos a repetir no solo con las palabras , sino con hechos concretos: ¿“Acaso no ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros por el camino, cuando nos explicaba las Escrituras”?
  • 28.
    Como quisiera quedescubriéramos de un modo nuevo la riqueza y la belleza del encuentro con Jesús como única y verdadera fuente del encuentro entre nosotras.
  • 29.
    Jesús nos invitaa estar con Él, a acogerlo con un corazón que ama. Nos pide, aún dejándonos libres, de darnos cuenta cuando su paso se acerca. Él siempre da el primer paso. Es maravilloso y confortante su actitud. A veces nos alcanza mientras vamos de camino y quizás no siempre lo reconocemos, como les pasó a los discípulos de Emaús; otras veces nos alcanza en los momentos oscuros de la vida y resulta ser luz que aclara, ilumina, transforma.
  • 30.
    Nuestros Fundadores noshan dado un gran ejemplo. Para M. Mazzarello Jesús era el confidente, el consolador: “Confiad en Jesús, dejad todos vuestros disgustos en su Corazón, dejadlo hacer a Él, Él ajustará todo” (C. 25,3). El Corazón de Jesús era su morada habitual: “Estoy en el Corazón de Jesús” (C. 19,3). El horizonte vital de M. Mazzarello se caracterizó por la presencia Eucarística de Jesús, una presencia constantemente cercana, deseada y testimoniada
  • 31.
    Para D. Boscoera fuerte la atracción eucarística que daba sabor a cada uno de sus encuentros. El estaba convencido que de la Eucaristía brotaban energías capaces de transformar lo vivido. Son un ejemplo los muchos jóvenes con los que ha iniciado la Congregación Salesiana realizando juntos maravillosos milagros educativos.
  • 32.
    Estamos llamadas atestimoniar un ideal de comunión fraterna entre nosotras, con sentimientos de acogida recíproca, aceptando las limitaciones y valorando las cualidades y los dones de cada una, según las enseñanzas de Jesús. “En esto conocerán que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros”
  • 33.
    ¿Estamos dispuestas aponernos en camino entre nosotras, con la Comunidad educativa, con los jóvenes y con cuantos deseen tomarse a pecho el bien de las nuevas generaciones? Ciertamente esto requiere un cambio de mentalidad, una gran pasión apostólica. Pide una conversión pastoral sostenida por un camino de fe que nos lleva a una decidida adhesión a Jesús, para no callar y testimoniar como los discípulos de Emaús que Él es el Señor de nuestra vida.
  • 34.
    ¿Formamos así losjóvenes para ser ellos mismos agentes de evangelización para otros jóvenes? “El verdadero misionero que no renuncia nunca a ser discípulo, sabe que Jesús camina con él, habla con él, trabaja con él. Siente a Jesús vivo junto a él en su compromiso misionero… Una persona que no está convencida, que no es segura ni está entusiasmada, enamorada, no convence a nadie”
  • 35.
    Empeñémonos en “ampliarla mirada” como nos pide el Santo Padre para reconocer a los necesitados y las urgencias de una sociedad y de una generación en continuo cambio y sedienta de verdaderos valores: sedienta de Dios. Es urgente dejarnos transformar por la mística del encuentro que desemboca en la “cultura del encuentro” tan necesaria en nuestra realidad.
  • 36.
    En este tiempode gracia viviremos la Cuaresma como un recorrido de formación del corazón. Un corazón abierto a Dios, que se deja compenetrar del Espíritu sobre el camino del amor que conduce hacia los hermanos y Hermanas y agrego, hacia los jóvenes más pobres y solos, hacia las familias que viven situaciones de precariedad.
  • 37.
    Nos acompañe María.Ella, que se dejó transformar por el encuentro con su Hijo Jesús, nos sostenga con su presencia de Madre solícita.