El microscopio es un instrumento clave para observar objetos diminutos y es fundamental en histología para examinar células y tejidos. Existen varios tipos de microscopios, como el óptico, electrónico y confocal, cada uno con particularidades en sus sistemas de iluminación, ópticos y mecánicos que permiten distintas aplicaciones en la investigación biológica. La técnica histológica implica pasos secuenciales como fijación, deshidratación y tinción, para preparar las muestras adecuadamente para su análisis microscopico.