El documento describe un proceso de tres fases para cultivar la mente de Cristo: 1) Fijar la mente en las cosas de arriba al entregar la voluntad a Dios, 2) Permitir que Dios renueve continuamente nuestra mente a través del crecimiento espiritual, 3) Preparar nuestra mente para la acción al ceñir nuestro entendimiento para servir. El objetivo es desarrollar la mente de Cristo a través de un proceso de sometimiento de la voluntad, renovación constante y disposición para el servicio.