La cocaína, un alcaloide psicoactivo presente en las hojas de coca, ha tenido un uso ancestral en diversas culturas y se transformó en productos como el clorhidrato de cocaína y el crack. Su evolución ha estado marcada por el aumento del prohibicionismo y los intereses económicos, lo que ha generado graves distorsiones sociales y ambientales, especialmente en regiones productoras. Actualmente, el uso de la hoja de coca persiste en los Andes, donde se reconoce sus propiedades nutricionales y se busca preservar prácticas ancestrales frente a imposiciones internacionales.