El óxido nitroso, conocido como 'gas de la risa', fue descubierto en 1772 y se ha utilizado para aplicaciones médicas y recreativas, con un aumento en su consumo desde 2010. Aunque es un anestésico esencial y se usa en odontología, su uso recreativo ha crecido, especialmente entre jóvenes, debido a su fácil disponibilidad y percepción de seguridad. No obstante, su abuso puede llevar a efectos adversos graves, incluyendo neurotoxicidad y problemas de salud severos, lo que plantea la necesidad de campañas informativas sobre su uso seguro.