Este documento analiza el origen de la violencia sexista y cómo se aprende a ser mujer u hombre en una sociedad patriarcal. Explica que la violencia sexista surge de la cultura patriarcal que considera al hombre como sujeto principal y reduce a la mujer a su función reproductora. Durante la infancia, niñas y niños aprenden estereotipos de género observando a los demás, lo que les encasilla en roles que dificultan su desarrollo libre. Finalmente, propone la coeducación como alternativa para hacer frente a la violencia sexista