El tabaco afecta gravemente al organismo, causando daños a los vasos sanguíneos, las vías respiratorias, y disminuyendo el oxígeno, lo que puede provocar ataques cardíacos y derrames cerebrales. Además, incrementa el riesgo de úlceras, afectaciones visuales, problemas de fertilidad e impotencia. También tiene efectos negativos en la salud infantil, aumentando la probabilidad de hospitalizaciones por enfermedades respiratorias en hijos de fumadores.