La destrucción de hábitats, la sobreexplotación de recursos, las especies invasoras, el cambio climático y la contaminación amenazan seriamente la biodiversidad. Los consumidores pueden ayudar adoptando hábitos más sostenibles como optar por una alimentación y transporte más ecológicos, usar la energía de forma eficiente y reducir el consumo de agua. La conservación de la biodiversidad es responsabilidad de todos.