La contaminación auditiva es uno de los principales factores de estrés y puede generar diversas enfermedades. Los sonidos demasiado fuertes, medidos en decibeles, pueden causar molestias e incluso daños irreversibles en el sistema nervioso. Algunas fuentes comunes de contaminación auditiva incluyen el tráfico, las bocinas y los gritos, que pueden provocar nerviosismo, mal humor, estrés e insomnio. La exposición prolongada a altos niveles de ruido representa un riesgo para la salud.