La continuidad de la vida se logra a través de la reproducción y la herencia genética. Existen dos tipos de células: procariotas y eucariotas. Las procariotas carecen de núcleo y su material genético está disperso en el citoplasma, mientras que las eucariotas poseen un núcleo definido y forman organismos pluricelulares. La herencia genética permite que los seres vivos se parezcan a los de su especie al heredar información contenida en los cromosomas.