El 6 de noviembre de 2006, se publicó el Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes (COPs), cuyo objetivo es proteger la salud y el medio ambiente reduciendo y eliminando 12 COPs altamente tóxicos. Se establecen metas para la eliminación de estos productos, la transición a alternativas más seguras y la identificación de nuevos contaminantes. El convenio requiere la cooperación internacional y la participación de diferentes sectores para cumplir con los compromisos adquiridos.