Las dioxinas son compuestos químicos tóxicos producidos por procesos de combustión que involucran cloro. Son persistentes, bioacumulables y cancerígenos, y pueden afectar los sistemas inmune, reproductivo y endocrino, así como el desarrollo fetal. El Convenio de Estocolmo busca eliminar gradualmente doce contaminantes orgánicos persistentes, incluidas las dioxinas y los PCBs.