CONVERSACIONES CON MAX
Ferran Ramon-Cortés
• Sentada en el sofá, sin ánimos para hacer nada, pensaba en cómo salir de todo
aquello. Estaba triste … había algo en aquella tristeza que le resultaba
tremendamente familiar
• … tomarse el tiempo necesario para una larga y necesaria reflexión
• … no conseguía relacionarse con los demás de manera constructiva. Su trabajo
se resentía por ello y, en cierto modo, también su vida
• Algo la angustiaba
• Cinco niveles de comunicación:
a) hablar de cosas (no hay prácticamente comunicación)
b) hablar de los otros (damos opiniones, los criticamos pero no ofrecemos nada
de nosotros mismos)
c) hablar de sí mismos (cómo soy, lo que me gusta, lo que hago …) (empieza a
haber algo de intercambio)
d) hablo de mis sentimientos (comunicación constructiva aunque en una sola
dirección)
e) hablar de los sentimientos que hay entre nosotros dos: los que yo despierto
en ti y los que tú despiertas en mí (es la verdadera comunicación, la que
ayuda a crecer y da sentido a una relación)
• Podría darse el caso de que ella se sienta cómoda con la comunicación que
mantenéis ahora (de primer/segundo nivel). Si fuera así, tú deberías
valorar si te interesa mantener una relación tan poco profunda.
• En cualquier caso, estaba dispuesta a aproximarse de nuevo a su amiga, a
sustituir palabras vacías por verdadera comunicación, a intentar hacer crecer de
nuevo su relación
• No debes precipitarte ni tener demasiadas expectativas. Debes ir paso a paso,
nivel a nivel, sin prisa porque si corres demasiado podrías hacer que se sintieran
incómodos, o incluso desconcertados
• En el trabajo… debes saber con quién puedes profundizar en tu
comunicación y cuáles serán las consecuencias. Que tú estés dispuesta a
ofrecer confianza no significa que todo el mundo la merezca.
• (a tu pareja) … le dices lo que piensas pero le transmites lo que sientes
• La comunicación es cosa de dos y lo que importa no es lo que nosotros decimos,
sino lo que el otro capta. Entre lo que nosotros decimos y lo que el otro capta
están nuestros sentimientos, que dan un significado distinto a nuestras palabras.
• A menudo, lo que creemos que decimos y lo que realmente comunicamos son
cosas muy distintas
• Cuando nos comunicamos, comunicamos nuestros sentimientos
• Nos guste o no, comunicamos lo que sentimos y eso no se puede esconder
• Discutimos cuando confrontamos argumentos. Dialogamos cuando
compartimos sentimientos. Dejad de discutir por las cosas y comunicaos lo que
sentís. Los sentimientos son siempre legítimos y no admiten discusión.
• No es necesario que estéis de acuerdo en todo, pero sí que aprendáis a aceptar
vuestras diferencias
1
• Nos hace vulnerables… el hecho de que todos necesitamos sentirnos
queridos. Nadie puede crecer o vivir en plenitud sin sentirse plenamente
aceptado, al menos por una persona. No sentirse querido es la clave de la
mayoría de nuestros conflictos.
• La confianza se basa en dos pilares: nuestra capacidad de abrirnos a los demás y
nuestra percepción de que los otros merecen esta confianza
• Serás capaz de dar más confianza a medida que confíes más tu ti. Tu
inseguridad es la que no te deja abrirte a los demás
• En cada entorno, con cada grupo de personas, debes evaluar y decidir cuántas
capas te puedes quitar. Es tan malo en entornos de confianza no desprenderte de
la piel externa y permanecer “protegida” por todas las capas, como en entornos
que no lo merecen desnudarte hasta el corazón, quedando expuesta. En cada
entorno, con cada grupo de gente, tú decides cuántas capas te quitas y con
cuántas te quedas. En esto consiste el saber administrar la confianza y hacer de
ella una virtud para tu comunicación y tus relaciones.
• En nuestra comunicación, cuando no dejamos claros nuestros verdaderos
pensamientos, dejamos al otro un amplio margen de interpretación, y el
resultado es a menudo un malentendido
• No puedes pretender que la gente haga lo que tú crees que es correcto. Cada
uno somos distintos, tenemos valores distintos y criterios diferentes. No puedes
esperar que los demás se comporten de una determinada manera. Puede
que ni sean capaces.
• Siempre que esperes algo, estarás expuesta a una decepción. Y las
expectativas te las generas tú, nadie más que tú. Nadie te prometió el
proyecto, ni la promoción. Fue tu interpretación de la situación la que te llevó a
esperarlo. Aprende a vivir sin expectativas. Sin expectativas no puede haber
decepción.
• “Es cierto, interpreté cosas que mi jefe nunca me dijo explícitamente y, es más,
creo que aproveché que no me dijera lo contrario para hacerme mi película, para
fabricarme mis expectativas”
• El cuarto canal es el de la libertad, con expresiones como “Me gustaría que te
quedaras pero, por favor, haz lo que prefieras hacer”
• Cuando estamos seguros de nosotros mismos, las opiniones de los demás no nos
afectan. Nuestra seguridad actúa como protección frente a cualquier agresión
que nos llegue desde fuera. Nos permite rechazarle, evitando que entre dentro de
nosotros y nos afecta cuando, por el contrario, tenemos inseguridad, las
agresiones que nos llegan desde el exterior nos encuentra sin protección alguna.
Nos mostramos expuestos, dejamos que estas agresiones entren dentro de
nosotros, nos impacten en lo más profundo y nos hieran.
• Responder o reaccionar. Responder es una clara manifestación de
seguridad. Reaccionar es todo lo contrario. Cuando decides responder, lo
haces siendo tú. Si reaccionas, lo haces fuera de control, comportándote
probablemente como no deseas.
• Tu comunicación con los demás no es más que el reflejo de tu comunicación
contigo misma. Eres tan dura con los demás como lo eres contigo misma.
• Si no te perdonas algo, seguro que no lo perdonas tampoco a los demás. Si te
exiges un determinado nivel de perfección, sin duda lo exiges también a los
demás. Y, por supuesto, si no te mimas y no te das pequeñas palmadas en la
2
espalda… tampoco no mimas ni das palmadas a los demás. No pienses en
cambiar tu manera de tratar a los demás si no vas a hacerlo contigo. No
funcionará.
• Aprendiste en su día a escuchar a los demás. Aprende ahora a escucharte.
Mírate hablándote a ti misma. Piensa qué te dices cuando fallas, cuando
cometes un error, o cuando tienes un acierto. Toma conciencia de qué te
dices cada día cuando revisas cualquier actuación tuya. Éste es el primer paso.
• Mi comunicación conmigo misma está plagada de mensajes de exigencia. Y,
la verdad, no soy capaz de encontrar demasiados mensajes de cariño. Creía que
estos mensajes de autoexigencia me ayudaban a superarme, a no bajar el
listón.
• Tus mensajes de autoexigencia no te dejan disfrutar de tus éxitos. Tienes
que decirte a ti misma que te quieres, que te gustas como eres. Comunícate
mensajes de amor.
• No es cuestión de que tengáis cosas nuevas que deciros. Se trata de que os digáis
algo. Que os deis una pequeña muestra de cariño, que os sintáis personas y os
recordéis que sois importantes los unos para los otros
• … darnos una pequeña dosis matinal de cariño para empezar el día. De
darnos un poco de energía. De hacer pequeños gestos diarios que vayan tejiendo
nuestras relaciones con los demás, que generen confianza y mutuo aprecio.
• La sinceridad no es un valor individual que pueda ejercerse libremente según
nuestro propio criterio. La sinceridad es un valor interpersonal. Es necesario
percibir en qué punto se encuentra el otro y saber hasta dónde podemos llegar
con nuestras observaciones porque si somos sinceros con alguien que no está
preparado, no sólo corremos el riesgo de que no capte nuestro mensaje, sino que
no lo estemos ayudando. No podemos hacer daño en nombre de la
sinceridad.
• La buena comunicación es enemiga de los juicios ya que, por su culpa, dejamos
de aceptar al otro.
• El ingrediente más básico y necesario de toda comunicación: escuchar con
atención
• Las palabras comunican una parte del mensaje, pero es una parte pequeña. La
mayor parte de la información la obtenemos del tono de voz y el lenguaje
del cuerpo.
• Cuando generalizas algo que te está ocurriendo, o una decisión que tomas, sin
darte cuenta dejas de asumir la responsabilidad por ello. Si lo que te ocurre a ti
pasa a ser “lo que nos ocurre a todos” renuncias a cualquier responsabilidad
personal y lo asumes como algo que no puedes cambiar. Generalizar nos
reconforta, porque nos hace sentir que nuestros problemas no son sólo
nuestros. Que lo que nos pasa a nosotros, le pasa a todo el mundo y es lo
normal. Pero nos impide tomar el mando de nuestra vida, pensar que
podemos cambiar las cosas y actuar.
• Hay un motivo por que sólo podemos hablar por nosotros mismos, y es que
nuestra realidad es única y, por tanto, sólo podemos saber de nosotros mismos.
El camino hacia la madurez pasa por responsabilizarnos de nuestras
acciones y de nuestras decisiones. Asumirlas como decisiones individuales y
únicas. Y, para hacerlo, el primer paso es acostumbrarse a hablar en primera
persona.
3
• Efectivamente, se estaba escondiendo detrás de los generalismos para no tomar
conciencia de su situación.
• En tu comunicación, cuando trates de ayudar a los demás tienes que
acompañarlos, caminar a su lado y siempre un paso por detrás. Sin un rumbo
predeterminado. Sin prisa. Respetando su ritmo. Y no intentando hacer todo el
camino de un tirón
• Acompañar significa dejar que el otro vaya descubriendo las cosas y vaya
encontrando sus propias soluciones. Por eso no ayudan los consejos, porque lo
que te ha funcionado a ti no tiene por qué funcionarle a otra persona. Y mientras
acompañas, has de estar en todo momento pendiente del otro, captar hasta dónde
puedes llegar y, entre todo lo que tienes que decir, escoger qué es lo que le
ayudará y lo que no.
• Hay pequeños actos que comunican mucho más que las palabras. A menudo los
gestos son capaces de mostrar más intensamente el sentimiento que las palabras.
• En cuestión de sentimientos, lo actos hablan más claro y más alto que las
palabras
• Por lo general, las palabras mienten mucho más que los gestos. Es fácil decir
algo que no sentimos, pero muy difícil expresarlo con el cuerpo. Al mismo
tiempo, es fácil callar algo que pensamos, pero muy difícil no decirlo con los
gestos.
• Eres generosa cuando das un poco de tu tiempo, cuando transmites una alegría,
cuando compartes un éxito, cuando perdonas, cuando tienes un gesto amable,
cuando expresas un sentimiento positivo.
4

Conversaciones con max

  • 1.
    CONVERSACIONES CON MAX FerranRamon-Cortés • Sentada en el sofá, sin ánimos para hacer nada, pensaba en cómo salir de todo aquello. Estaba triste … había algo en aquella tristeza que le resultaba tremendamente familiar • … tomarse el tiempo necesario para una larga y necesaria reflexión • … no conseguía relacionarse con los demás de manera constructiva. Su trabajo se resentía por ello y, en cierto modo, también su vida • Algo la angustiaba • Cinco niveles de comunicación: a) hablar de cosas (no hay prácticamente comunicación) b) hablar de los otros (damos opiniones, los criticamos pero no ofrecemos nada de nosotros mismos) c) hablar de sí mismos (cómo soy, lo que me gusta, lo que hago …) (empieza a haber algo de intercambio) d) hablo de mis sentimientos (comunicación constructiva aunque en una sola dirección) e) hablar de los sentimientos que hay entre nosotros dos: los que yo despierto en ti y los que tú despiertas en mí (es la verdadera comunicación, la que ayuda a crecer y da sentido a una relación) • Podría darse el caso de que ella se sienta cómoda con la comunicación que mantenéis ahora (de primer/segundo nivel). Si fuera así, tú deberías valorar si te interesa mantener una relación tan poco profunda. • En cualquier caso, estaba dispuesta a aproximarse de nuevo a su amiga, a sustituir palabras vacías por verdadera comunicación, a intentar hacer crecer de nuevo su relación • No debes precipitarte ni tener demasiadas expectativas. Debes ir paso a paso, nivel a nivel, sin prisa porque si corres demasiado podrías hacer que se sintieran incómodos, o incluso desconcertados • En el trabajo… debes saber con quién puedes profundizar en tu comunicación y cuáles serán las consecuencias. Que tú estés dispuesta a ofrecer confianza no significa que todo el mundo la merezca. • (a tu pareja) … le dices lo que piensas pero le transmites lo que sientes • La comunicación es cosa de dos y lo que importa no es lo que nosotros decimos, sino lo que el otro capta. Entre lo que nosotros decimos y lo que el otro capta están nuestros sentimientos, que dan un significado distinto a nuestras palabras. • A menudo, lo que creemos que decimos y lo que realmente comunicamos son cosas muy distintas • Cuando nos comunicamos, comunicamos nuestros sentimientos • Nos guste o no, comunicamos lo que sentimos y eso no se puede esconder • Discutimos cuando confrontamos argumentos. Dialogamos cuando compartimos sentimientos. Dejad de discutir por las cosas y comunicaos lo que sentís. Los sentimientos son siempre legítimos y no admiten discusión. • No es necesario que estéis de acuerdo en todo, pero sí que aprendáis a aceptar vuestras diferencias 1
  • 2.
    • Nos hacevulnerables… el hecho de que todos necesitamos sentirnos queridos. Nadie puede crecer o vivir en plenitud sin sentirse plenamente aceptado, al menos por una persona. No sentirse querido es la clave de la mayoría de nuestros conflictos. • La confianza se basa en dos pilares: nuestra capacidad de abrirnos a los demás y nuestra percepción de que los otros merecen esta confianza • Serás capaz de dar más confianza a medida que confíes más tu ti. Tu inseguridad es la que no te deja abrirte a los demás • En cada entorno, con cada grupo de personas, debes evaluar y decidir cuántas capas te puedes quitar. Es tan malo en entornos de confianza no desprenderte de la piel externa y permanecer “protegida” por todas las capas, como en entornos que no lo merecen desnudarte hasta el corazón, quedando expuesta. En cada entorno, con cada grupo de gente, tú decides cuántas capas te quitas y con cuántas te quedas. En esto consiste el saber administrar la confianza y hacer de ella una virtud para tu comunicación y tus relaciones. • En nuestra comunicación, cuando no dejamos claros nuestros verdaderos pensamientos, dejamos al otro un amplio margen de interpretación, y el resultado es a menudo un malentendido • No puedes pretender que la gente haga lo que tú crees que es correcto. Cada uno somos distintos, tenemos valores distintos y criterios diferentes. No puedes esperar que los demás se comporten de una determinada manera. Puede que ni sean capaces. • Siempre que esperes algo, estarás expuesta a una decepción. Y las expectativas te las generas tú, nadie más que tú. Nadie te prometió el proyecto, ni la promoción. Fue tu interpretación de la situación la que te llevó a esperarlo. Aprende a vivir sin expectativas. Sin expectativas no puede haber decepción. • “Es cierto, interpreté cosas que mi jefe nunca me dijo explícitamente y, es más, creo que aproveché que no me dijera lo contrario para hacerme mi película, para fabricarme mis expectativas” • El cuarto canal es el de la libertad, con expresiones como “Me gustaría que te quedaras pero, por favor, haz lo que prefieras hacer” • Cuando estamos seguros de nosotros mismos, las opiniones de los demás no nos afectan. Nuestra seguridad actúa como protección frente a cualquier agresión que nos llegue desde fuera. Nos permite rechazarle, evitando que entre dentro de nosotros y nos afecta cuando, por el contrario, tenemos inseguridad, las agresiones que nos llegan desde el exterior nos encuentra sin protección alguna. Nos mostramos expuestos, dejamos que estas agresiones entren dentro de nosotros, nos impacten en lo más profundo y nos hieran. • Responder o reaccionar. Responder es una clara manifestación de seguridad. Reaccionar es todo lo contrario. Cuando decides responder, lo haces siendo tú. Si reaccionas, lo haces fuera de control, comportándote probablemente como no deseas. • Tu comunicación con los demás no es más que el reflejo de tu comunicación contigo misma. Eres tan dura con los demás como lo eres contigo misma. • Si no te perdonas algo, seguro que no lo perdonas tampoco a los demás. Si te exiges un determinado nivel de perfección, sin duda lo exiges también a los demás. Y, por supuesto, si no te mimas y no te das pequeñas palmadas en la 2
  • 3.
    espalda… tampoco nomimas ni das palmadas a los demás. No pienses en cambiar tu manera de tratar a los demás si no vas a hacerlo contigo. No funcionará. • Aprendiste en su día a escuchar a los demás. Aprende ahora a escucharte. Mírate hablándote a ti misma. Piensa qué te dices cuando fallas, cuando cometes un error, o cuando tienes un acierto. Toma conciencia de qué te dices cada día cuando revisas cualquier actuación tuya. Éste es el primer paso. • Mi comunicación conmigo misma está plagada de mensajes de exigencia. Y, la verdad, no soy capaz de encontrar demasiados mensajes de cariño. Creía que estos mensajes de autoexigencia me ayudaban a superarme, a no bajar el listón. • Tus mensajes de autoexigencia no te dejan disfrutar de tus éxitos. Tienes que decirte a ti misma que te quieres, que te gustas como eres. Comunícate mensajes de amor. • No es cuestión de que tengáis cosas nuevas que deciros. Se trata de que os digáis algo. Que os deis una pequeña muestra de cariño, que os sintáis personas y os recordéis que sois importantes los unos para los otros • … darnos una pequeña dosis matinal de cariño para empezar el día. De darnos un poco de energía. De hacer pequeños gestos diarios que vayan tejiendo nuestras relaciones con los demás, que generen confianza y mutuo aprecio. • La sinceridad no es un valor individual que pueda ejercerse libremente según nuestro propio criterio. La sinceridad es un valor interpersonal. Es necesario percibir en qué punto se encuentra el otro y saber hasta dónde podemos llegar con nuestras observaciones porque si somos sinceros con alguien que no está preparado, no sólo corremos el riesgo de que no capte nuestro mensaje, sino que no lo estemos ayudando. No podemos hacer daño en nombre de la sinceridad. • La buena comunicación es enemiga de los juicios ya que, por su culpa, dejamos de aceptar al otro. • El ingrediente más básico y necesario de toda comunicación: escuchar con atención • Las palabras comunican una parte del mensaje, pero es una parte pequeña. La mayor parte de la información la obtenemos del tono de voz y el lenguaje del cuerpo. • Cuando generalizas algo que te está ocurriendo, o una decisión que tomas, sin darte cuenta dejas de asumir la responsabilidad por ello. Si lo que te ocurre a ti pasa a ser “lo que nos ocurre a todos” renuncias a cualquier responsabilidad personal y lo asumes como algo que no puedes cambiar. Generalizar nos reconforta, porque nos hace sentir que nuestros problemas no son sólo nuestros. Que lo que nos pasa a nosotros, le pasa a todo el mundo y es lo normal. Pero nos impide tomar el mando de nuestra vida, pensar que podemos cambiar las cosas y actuar. • Hay un motivo por que sólo podemos hablar por nosotros mismos, y es que nuestra realidad es única y, por tanto, sólo podemos saber de nosotros mismos. El camino hacia la madurez pasa por responsabilizarnos de nuestras acciones y de nuestras decisiones. Asumirlas como decisiones individuales y únicas. Y, para hacerlo, el primer paso es acostumbrarse a hablar en primera persona. 3
  • 4.
    • Efectivamente, seestaba escondiendo detrás de los generalismos para no tomar conciencia de su situación. • En tu comunicación, cuando trates de ayudar a los demás tienes que acompañarlos, caminar a su lado y siempre un paso por detrás. Sin un rumbo predeterminado. Sin prisa. Respetando su ritmo. Y no intentando hacer todo el camino de un tirón • Acompañar significa dejar que el otro vaya descubriendo las cosas y vaya encontrando sus propias soluciones. Por eso no ayudan los consejos, porque lo que te ha funcionado a ti no tiene por qué funcionarle a otra persona. Y mientras acompañas, has de estar en todo momento pendiente del otro, captar hasta dónde puedes llegar y, entre todo lo que tienes que decir, escoger qué es lo que le ayudará y lo que no. • Hay pequeños actos que comunican mucho más que las palabras. A menudo los gestos son capaces de mostrar más intensamente el sentimiento que las palabras. • En cuestión de sentimientos, lo actos hablan más claro y más alto que las palabras • Por lo general, las palabras mienten mucho más que los gestos. Es fácil decir algo que no sentimos, pero muy difícil expresarlo con el cuerpo. Al mismo tiempo, es fácil callar algo que pensamos, pero muy difícil no decirlo con los gestos. • Eres generosa cuando das un poco de tu tiempo, cuando transmites una alegría, cuando compartes un éxito, cuando perdonas, cuando tienes un gesto amable, cuando expresas un sentimiento positivo. 4