La corrosión de metales es un proceso de deterioro causado por un ataque electroquímico, y se manifiesta de diversas formas, como la corrosión uniforme, local e intergranular. La prevención de la corrosión incluye métodos como la protección catódica, el uso de inhibidores y recubrimientos anticorrosivos, además de la selección adecuada de materiales en función de las condiciones ambientales. Este fenómeno tiene un impacto económico significativo, con pérdidas anuales de millones de toneladas de metales, destacando la necesidad de medidas efectivas para su control.