El documento analiza la pandemia de COVID-19 desde una perspectiva bíblica y teológica. Señala que Dios permite al maligno actuar en la historia y que contempla la maldad humana con pena. Aunque muestra hastío de nuestra maldad y soberbia, escucha a quienes ruegan misericordia. La pandemia parece un llamado a la conversión durante la Cuaresma.