Los sufrimientos de Jesús en Getsemaní y en su Pasión fueron inmensos, tanto física como espiritualmente. En Getsemaní, Jesús experimentó una angustia intensa al aceptar cargar con los pecados de la humanidad, sintiéndose separado de Dios. Sudó gotas de sangre debido al sufrimiento moral. La causa principal de su sufrimiento fue su amor hacia la humanidad, al aceptar voluntariamente la muerte en la cruz para salvarnos del pecado.