El documento describe los procedimientos del sacrificio en el antiguo Israel para el perdón de pecados. Había tres tipos de pecado que requerían diferentes sacrificios. El pecador debía traer una víctima, imponer sus manos sobre ella para transferir la culpa, y luego matarla. El sacerdote usaba la sangre de la víctima para limpiar al pecador. Jesús cargó con todos los pecados a través de su sacrificio en la cruz para proveer perdón completo.