Durante las primeras décadas del siglo XX, el orden oligárquico en América Latina enfrentó una crisis profunda debido a cambios económicos y sociales, incluyendo la creación de organizaciones de obreros. Los gobiernos oligárquicos respondieron de manera diversa a las demandas sociales, lo que llevó al derrumbe de este sistema en varios países como México y Perú. A raíz de estos conflictos y transformaciones, emergió una nueva forma de gobierno: la democracia, que buscó ampliar la participación política y económica de diversos sectores de la población.