La crisis financiera mundial comenzó en Estados Unidos debido a operaciones riesgosas en el mercado inmobiliario que ofrecían préstamos hipotecarios de alto riesgo. Esto llevó a quiebras bancarias y una caída en los mercados financieros globales. Los bancos centrales intervinieron inyectando liquidez para evitar una recesión global, pero los efectos de la crisis podrían profundizarse si la intervención falla. Países con economías basadas en materias primas como Argentina se han visto menos afectados.