El documento describe seis niveles de criterios que las personas pueden usar para guiar su conducta: 1) placer e instintos, 2) normas incoherentes y el superyo, 3) presión social, 4) normas morales y civiles, 5) valores apreciados por uno mismo, y 6) el yo profundo. El nivel más alto, el yo profundo, implica guiarse por la percepción axiológica que surge de comprender el núcleo profundo del ser.