En latín no existe el pronombre personal de tercera persona singular; sólo se utiliza el reflexivo. El pronombre "is, ea, id" puede traducirse como un demostrativo y sustituye al pronombre de tercera persona. Si se añade la partícula "dem" se forma el pronombre "idem, eadem, idem" con valor enfático. También existe el pronombre "ipse, ipsa, ipsum" que recalca la identidad de la persona.