El niño encontró un perro callejero, lo llevó a su casa sin decírselo a sus padres. Cuando sus padres lo descubrieron, el niño les mintió diciendo que el perro era de un amigo. Más tarde, tuvo que contar la verdad y sus padres le permitieron quedarse con el perro a condición de encontrar a su verdadero dueño. Más tarde, en el parque el perro reconoció a sus antiguos dueños, unos ancianos, por lo que el niño decidió devolverles al perro. Al día siguiente