Pepe, Pedro y Sofía conocieron a Flor, la nueva vecina del bosque, cuando Sofía llevaba una canasta de frutas. Los cuatro animales pasaron la tarde charlando en casa de Flor. Por la noche, al regresar a sus casas, escucharon ruidos extraños en el bosque y se refugiaron en la casa de Sofía, donde pasaron la noche. Al día siguiente, Pedro y Pepe regresaron a sus hogares.