La narradora vive sola en la casa de sus padres desaparecidos, acompañada únicamente por voces que le dicen qué hacer. Rechaza la ayuda de psiquiatras y odia a la gente, prefiriendo la compañía de su mejor amiga, quien la inyecta con una supuesta "cura". La narradora se pregunta si esta inyección pondrá fin a su condición y le permitirá integrarse a la sociedad.