Lucerito era una niña a la que le encantaba nadar en el mar, pero desobedecía a sus padres al pasar todo el día en el agua en lugar de hacer sus tareas. Un día se escapó al mar y se convirtió en una sirena, haciendo amigos con criaturas marinas. Aunque era feliz, echaba de menos a sus padres, así que rogó volver a ser humana. Al despertar, se dio cuenta de que todo había sido un sueño, y desde entonces obedeció a sus padres para poder seguir disfrutando del mar.