Lucas vive con una familia poco convencional que no le teme a nada. Sus abuelos fundaron una empresa llamada "Fantasmas a domicilio" que enviaba fantasmas a las casas, pero el negocio quebró cuando a la gente dejó de asustarle los fantasmas. Lucas decide restaurar el negocio con la ayuda del último fantasma de la ciudad. Juntos logran hacer del negocio de fantasmas uno mundialmente famoso de nuevo. Al final, Lucas se asusta cuando una compañera lo besa, corriendo como si lo persiguiera un fantasma