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INTRUDUCCION:
Para vivir en sociedad los seres humanos necesitamos relacionarnos con otras personas, a partir de allí
se aprenden los comportamientos, las ideas, las creencias, que esa sociedad considera buenas ó malas;
dichas conductas es lo que denominamos "Valores".
Primeramente en la familia y luego las instituciones como la escuela, el club, la iglesia. brindan la
posibilidad de actuar y pensar de acuerdo a los principios aceptados como validos, ¿Pero cómo actúan
los jóvenes de hoy frente a las normas establecidas en la sociedad?
Una de las características sobresaliente de la etapa adolescente es la búsqueda constante de desarrollar
su identidad, "¿Quién soy?".
Comienzan a distanciarse de la familia, a las que en las etapas anteriores estaban íntimamente ligados,
para refugiarse en el grupo de amigos, único lugar donde se sienten seguros y plenamente a gusto.
Pero ¿cómo influyen estos grupos en los jóvenes? ¿Cuáles son los intereses que los reúnen?, ¿Que
valores los sostienen?, ¿Cuáles son los problemas que se comparte en grupo de pares? ¿A que se
denomina tribus urbanas?
Estos interrogantes se analizaran en el presente trabajo haciendo para ello uso de textos de libros,
revistas, artículos periodísticos, material ilustrativo, páginas de Internet, como también encuestas a grupo
de jóvenes nos permitan interpretar a los adolescentes hoy.
La elección del tema surge como preocupación de las olas de violencia que a
Leer más: http://www.monografias.com/trabajos68/adolescentes-busqueda-identidad/adolescentes-
busqueda-identidad.shtml#ixzz2jcZ6v44I
Había una vez una linda flor de colores muy vistosos: rojo brillante,
naranja y amarillo. La flor estaba feliz porque todo el mundo le decía
que era muy hermosa. Un día, al amanecer, se puso a llover y siguió
lloviendo sin parar hasta el anochecer.Al día siguiente, con los
Eros
]
]
]]]
ayos del sol, la flor se despertó y al abrir sus pétalos a la luz, se dio
cuenta que todos y cada uno de ellos había perdido su color; ahora
eran blancos como la nieve. ¿Qué es lo que había sucedido? La flor
muy triste no paraba de llorar. De pronto, apareció a su lado un hada
con un vestido de larga cola con todos los colores del Arco Iris.
- ¿Qué te pasa linda flor? ¿Por qué lloras?
- Por qué he perdido mis lindos colores, la lluvia del día anterior, los
ha borrado por completo.
- ¡No te preocupes! dijo el hada. Con estos rotuladores mágicos, yo
te los volveré a dar; pero te pongo una condición.
- ¿Cuál es? preguntó la flor.
- Muy sencillo, quiero que junto a tus hermosos colores, deleites a
todos los habitantes del campo con un agradable perfume.
La flor aceptó. En ese momento, el hada derramó sobre ella el líquido
que contenía un pequeño frasquito de cristal y al instante las demás
Pero todo aquello desapareció con el gran incendio. Los árboles
quedaron reducidos a troncos y cenizas, y cuantos animales y
plantas vivían allí desaparecieron. El pajarillo de piedra fue el único
capaz de resistir el fuego, pero cuando todo hubo acabado y vio aquel
desolador paisaje, la pena y la tristeza se adueñaron de su espíritu
de tal modo que no pudo dejar de llorar.
Lloró y lloró durante horas y días, y con tanto sentimiento, que las
lágrimas fueron consumiendo su piedra, y todo él desapareció para
quedar convertido en un charquito de agua.+
VVVV
Pero con la salida del sol, el agua de aquellas lágrimas se evaporó y
subió al cielo, transformando al triste pajarillo de piedra en una
pequeña y feliz nubecita capaz de sobrevolar los árboles.
Desde entonces la nube pasea por el cielo disfrutando de todos los
bosques de la tierra, y recordando lo que aquel incendio provocó en
su querido hogar, acude siempre atenta con su lluvia allá donde algún
árbol esté ardiendo.
Eras atrás, cuando el mundo recién empezaba a formarse, un
enorme cometa cayó desde el cielo, hundiéndose por completo en el
suelo del recién nacido planeta Tierra.
¡Y gracias a Dios que lo hizo! Pues antes de aquello en la Tierra no
era posible que la vida surgiera. El cometa calló en una zona
completamente desierta, donde una pequeña semilla sedienta y
seca agonizaba bajo la tierra agrietada. El cometa esparció su magia
por todo el planeta haciendo posible que la vida comenzara a
germinar: Las aguas fluían cada una por su caudal y las plantas
empezaron a florecer. Pero fue aquella pequeña semilla la que más
magia recibió, ya que el cometa justo encima de ella se estrelló.
De aquella semilla nacieron brillantes raíces que se clavaron con
fuerza en el suelo y, poco a poco, casi sin esfuerzo alguno, un árbol
muy especial emergió de aquel solitario lugar. Ese árbol era un
manzano. Este manzano vio al mundo crecer, vio a la especie
humana evolucionar, observó cómo los humanos éramos capaces de
crear cosas maravillosas y cómo, de la misma manera, con incluso si
cabe mayor facilidad, destruíamos todo lo que con tanto esfuerzo
habíamos creado.
Con el pasar de los años el manzano desarrolló la habilidad de hablar
y de comunicarse con los seres humanos. Le contaba historias a todo
aquél que le quisiera escuchar: contaba historias sobre el pasado del
planeta, sobre los actos de sus antepasados, tanto los buenos como
malos, y a los niños les contaba cualquier cuento que ellos quisieran
escuchar. Tarea bastante sencilla para el árbol, ya que conocía todos
y cada uno de los cuentos escritos o hablados.
Pronto la voz se corrió: hombres, mujeres y niños venían de cualquier
lugar, sin importar cuan lejos estuviera su aldea o ciudad, para
escuchar todas las historias que el manzano tenía que contar. El
manzano en verdad disfrutaba de la compañía de los humanos,
incluso les dejaba recostarse en sus raíces para echarse la siesta
cuando estos estaban muy cansados después de un largo día de
trabajo.
Un caluroso día de verano, cuando el sol estaba en el punto más alto
del cielo, un jornalero que trabajaba en los campos de sandía cayó
desplomado sobre una de las raíces del mágico árbol. Éste agitó con
brío sus hojas y dejó caer una jugosa y dulce manzana roja. El
jornalero, que estaba hambriento y sediento a la vez, cogió la
manzana y se la comió entera, dándole apenas tres bocados.
De pronto, el jornalero se sintió mucho mejor: Ya no sentía ni hambre,
ni sed. Sus piernas, antes débiles y cansadas, estaban ahora fuertes
y vigorosas y también sintió como una poderosa energía recorrió todo
su cuerpo curando todas sus heridas. El jornalero, con las fuerzas
renovadas, viajó a todos los pueblos de la comarca y les habló a sus
habitantes sobre las propiedades mágicas de las manzanas que
colgaban del árbol contador de historias.
Miles de personas fueron entonces a visitar al manzano; pero ya no
lo hacían para escuchar sus relatos, sino para arrancar de sus ramas
las milagrosas manzanas. El manzano aterrorizado trató de
explicarles que le estaban haciendo daño, que no necesitaban
quitárselas a la fuerza, que él se las daría encantado si se las pedían
con gentileza; pero los humanos ya no le podían escuchar. Durante
días y noches los hombres estuvieron arrancando el
extraordinario fruto del árbol hasta que al final las manzanas dejaron
de brotar.
Cada hombre, mujer y niño se fue de vuelta a su hogar dejando al
manzano completamente solo. Las ramas del árbol, que antes eran
frondosas, ahora lucían sin hojas y su tronco, antaño fuerte y robusto,
estaba ahora débil y agrietado.
El manzano decidió que nunca más volvería a contar historias: se
quedaría para siempre callado y vería los años pasar camuflado
como un árbol cualquiera más. Los años, los siglos y los milenios
transitaron y el mundo cambió a su alrededor: El manzano vio como
sus hermanos árboles morían para dejar sitio a nuevas
construcciones tan altas que incluso llegaban a tapar el sol.
Al final, sólo él parecía haber sobrevivido a la expansión de la especie
humana; pero eso estaba a punto de cambiar. Dos hombres con traje
y corbata hablaban junto a él, haciendo planes sobre una nueva
construcción:
—La piscina irá justo aquí. Quedará genial con las vistas de la sierra
de fondo— dijo uno de los hombres.
El ahora viejo manzano no podía creer lo que estaba escuchando.
¡Aquellos humanos iban a destruir unos de los pocos parajes
naturalesque aún quedaban en la zona! ¡Y él no podría hacer nada
para remediarlo!
De pronto, una pequeña niña apareció y empezó a juguetear a su
alrededor:
— ¡Allegra, ten cuidado y no te alejes demasiado!— dijo el padre de
la niña, mientras se alejaba para hablar con el arquitecto, de su futura
casa.
La pequeña Allegra jugaba sonriente con las margaritas blancas y
amarillas que nacían a los pies del viejo árbol. El manzano no pudo
evitar emocionarse, pues aquella linda niña le hacía recordar tiempos
mejores. Tiempos en los que los árboles lucían verdes, fuertes, y el
cielo brillaba con aquel precioso color azul, ahora manchado con el
humo de las fábricas. El árbol pensó que ya era hora de volver a
hablar, pues quizás esa sería su última oportunidad.
Con cuidado de no asustar a la niña, el árbol agitó sus ramas y
entonces una dulce brisa se escuchó. Intentando no alzar demasiado
la voz, el manzano se presentó a la niña y comenzó a contarle la
historia de su vida. Allegra, asombrada; pero no asustada, escuchó
la historia del manzano con atención y justo cuando el manzano
terminó de contar el relato, su padre la llamó:
— ¡Venga Allegra, tenemos que irnos!
La pequeña Allegra se despidió del manzano y le prometió que
volvería pronto para seguir escuchando sus historias. Esa noche el
viejo y maltrecho árbol cerró los ojos contento, pues por un instante
recordó lo feliz que le hacía contar historias a grandes y pequeños.
Días después Allegra volvió; pero el manzano ya no estaba. En su
lugar solo había un enorme agujero donde sus padres construirían la
piscina de su futura casa. Allegra, triste y con lágrimas en los ojos,
se acercó al lugar donde el manzano solía estar y allí, podrida y
medio enterrada, encontró una manzana.
La niña corrió hasta donde su padre estaba y le pidió por favor que
le ayudara a sembrar el hueso de aquella manzana, para que así un
nuevo árbol pudiera brotar en su nuevo hogar. Su padre aceptó
ayudarla encantado y juntos buscaron el lugar más apropiado.
Enterraron el hueso de manzana cerca del lugar donde se construiría
su nuevo hogar para que Allegra pudiera ver al manzano crecer.
Desde aquel día Allegra cuidó del árbol y en pocos años un nuevo
manzano empezó a emerger del suelo. ¿Y quién sabe? Quizás algún
día este manzano desarrolle la habilidad de hablar y cuente a las
futuras generaciones cuentos e historias geniales de cómo el mundo
cambió y evolucionó a un mundo mucho mejor.

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  • 1. INTRUDUCCION: Para vivir en sociedad los seres humanos necesitamos relacionarnos con otras personas, a partir de allí se aprenden los comportamientos, las ideas, las creencias, que esa sociedad considera buenas ó malas; dichas conductas es lo que denominamos "Valores". Primeramente en la familia y luego las instituciones como la escuela, el club, la iglesia. brindan la posibilidad de actuar y pensar de acuerdo a los principios aceptados como validos, ¿Pero cómo actúan los jóvenes de hoy frente a las normas establecidas en la sociedad? Una de las características sobresaliente de la etapa adolescente es la búsqueda constante de desarrollar su identidad, "¿Quién soy?". Comienzan a distanciarse de la familia, a las que en las etapas anteriores estaban íntimamente ligados, para refugiarse en el grupo de amigos, único lugar donde se sienten seguros y plenamente a gusto. Pero ¿cómo influyen estos grupos en los jóvenes? ¿Cuáles son los intereses que los reúnen?, ¿Que valores los sostienen?, ¿Cuáles son los problemas que se comparte en grupo de pares? ¿A que se denomina tribus urbanas? Estos interrogantes se analizaran en el presente trabajo haciendo para ello uso de textos de libros, revistas, artículos periodísticos, material ilustrativo, páginas de Internet, como también encuestas a grupo de jóvenes nos permitan interpretar a los adolescentes hoy. La elección del tema surge como preocupación de las olas de violencia que a Leer más: http://www.monografias.com/trabajos68/adolescentes-busqueda-identidad/adolescentes- busqueda-identidad.shtml#ixzz2jcZ6v44I Había una vez una linda flor de colores muy vistosos: rojo brillante, naranja y amarillo. La flor estaba feliz porque todo el mundo le decía que era muy hermosa. Un día, al amanecer, se puso a llover y siguió lloviendo sin parar hasta el anochecer.Al día siguiente, con los Eros ] ] ]]]
  • 2. ayos del sol, la flor se despertó y al abrir sus pétalos a la luz, se dio cuenta que todos y cada uno de ellos había perdido su color; ahora eran blancos como la nieve. ¿Qué es lo que había sucedido? La flor muy triste no paraba de llorar. De pronto, apareció a su lado un hada con un vestido de larga cola con todos los colores del Arco Iris. - ¿Qué te pasa linda flor? ¿Por qué lloras? - Por qué he perdido mis lindos colores, la lluvia del día anterior, los ha borrado por completo. - ¡No te preocupes! dijo el hada. Con estos rotuladores mágicos, yo te los volveré a dar; pero te pongo una condición. - ¿Cuál es? preguntó la flor. - Muy sencillo, quiero que junto a tus hermosos colores, deleites a todos los habitantes del campo con un agradable perfume. La flor aceptó. En ese momento, el hada derramó sobre ella el líquido que contenía un pequeño frasquito de cristal y al instante las demás
  • 3. Pero todo aquello desapareció con el gran incendio. Los árboles quedaron reducidos a troncos y cenizas, y cuantos animales y plantas vivían allí desaparecieron. El pajarillo de piedra fue el único
  • 4. capaz de resistir el fuego, pero cuando todo hubo acabado y vio aquel desolador paisaje, la pena y la tristeza se adueñaron de su espíritu de tal modo que no pudo dejar de llorar. Lloró y lloró durante horas y días, y con tanto sentimiento, que las lágrimas fueron consumiendo su piedra, y todo él desapareció para quedar convertido en un charquito de agua.+ VVVV Pero con la salida del sol, el agua de aquellas lágrimas se evaporó y subió al cielo, transformando al triste pajarillo de piedra en una pequeña y feliz nubecita capaz de sobrevolar los árboles. Desde entonces la nube pasea por el cielo disfrutando de todos los bosques de la tierra, y recordando lo que aquel incendio provocó en su querido hogar, acude siempre atenta con su lluvia allá donde algún árbol esté ardiendo. Eras atrás, cuando el mundo recién empezaba a formarse, un enorme cometa cayó desde el cielo, hundiéndose por completo en el suelo del recién nacido planeta Tierra. ¡Y gracias a Dios que lo hizo! Pues antes de aquello en la Tierra no era posible que la vida surgiera. El cometa calló en una zona completamente desierta, donde una pequeña semilla sedienta y seca agonizaba bajo la tierra agrietada. El cometa esparció su magia por todo el planeta haciendo posible que la vida comenzara a germinar: Las aguas fluían cada una por su caudal y las plantas empezaron a florecer. Pero fue aquella pequeña semilla la que más magia recibió, ya que el cometa justo encima de ella se estrelló. De aquella semilla nacieron brillantes raíces que se clavaron con fuerza en el suelo y, poco a poco, casi sin esfuerzo alguno, un árbol muy especial emergió de aquel solitario lugar. Ese árbol era un manzano. Este manzano vio al mundo crecer, vio a la especie humana evolucionar, observó cómo los humanos éramos capaces de
  • 5. crear cosas maravillosas y cómo, de la misma manera, con incluso si cabe mayor facilidad, destruíamos todo lo que con tanto esfuerzo habíamos creado. Con el pasar de los años el manzano desarrolló la habilidad de hablar y de comunicarse con los seres humanos. Le contaba historias a todo aquél que le quisiera escuchar: contaba historias sobre el pasado del planeta, sobre los actos de sus antepasados, tanto los buenos como malos, y a los niños les contaba cualquier cuento que ellos quisieran escuchar. Tarea bastante sencilla para el árbol, ya que conocía todos y cada uno de los cuentos escritos o hablados. Pronto la voz se corrió: hombres, mujeres y niños venían de cualquier lugar, sin importar cuan lejos estuviera su aldea o ciudad, para escuchar todas las historias que el manzano tenía que contar. El manzano en verdad disfrutaba de la compañía de los humanos, incluso les dejaba recostarse en sus raíces para echarse la siesta cuando estos estaban muy cansados después de un largo día de trabajo. Un caluroso día de verano, cuando el sol estaba en el punto más alto del cielo, un jornalero que trabajaba en los campos de sandía cayó desplomado sobre una de las raíces del mágico árbol. Éste agitó con brío sus hojas y dejó caer una jugosa y dulce manzana roja. El jornalero, que estaba hambriento y sediento a la vez, cogió la manzana y se la comió entera, dándole apenas tres bocados. De pronto, el jornalero se sintió mucho mejor: Ya no sentía ni hambre, ni sed. Sus piernas, antes débiles y cansadas, estaban ahora fuertes y vigorosas y también sintió como una poderosa energía recorrió todo su cuerpo curando todas sus heridas. El jornalero, con las fuerzas renovadas, viajó a todos los pueblos de la comarca y les habló a sus habitantes sobre las propiedades mágicas de las manzanas que colgaban del árbol contador de historias. Miles de personas fueron entonces a visitar al manzano; pero ya no lo hacían para escuchar sus relatos, sino para arrancar de sus ramas las milagrosas manzanas. El manzano aterrorizado trató de explicarles que le estaban haciendo daño, que no necesitaban quitárselas a la fuerza, que él se las daría encantado si se las pedían con gentileza; pero los humanos ya no le podían escuchar. Durante días y noches los hombres estuvieron arrancando el extraordinario fruto del árbol hasta que al final las manzanas dejaron de brotar.
  • 6. Cada hombre, mujer y niño se fue de vuelta a su hogar dejando al manzano completamente solo. Las ramas del árbol, que antes eran frondosas, ahora lucían sin hojas y su tronco, antaño fuerte y robusto, estaba ahora débil y agrietado. El manzano decidió que nunca más volvería a contar historias: se quedaría para siempre callado y vería los años pasar camuflado como un árbol cualquiera más. Los años, los siglos y los milenios transitaron y el mundo cambió a su alrededor: El manzano vio como sus hermanos árboles morían para dejar sitio a nuevas construcciones tan altas que incluso llegaban a tapar el sol. Al final, sólo él parecía haber sobrevivido a la expansión de la especie humana; pero eso estaba a punto de cambiar. Dos hombres con traje y corbata hablaban junto a él, haciendo planes sobre una nueva construcción: —La piscina irá justo aquí. Quedará genial con las vistas de la sierra de fondo— dijo uno de los hombres. El ahora viejo manzano no podía creer lo que estaba escuchando. ¡Aquellos humanos iban a destruir unos de los pocos parajes naturalesque aún quedaban en la zona! ¡Y él no podría hacer nada para remediarlo! De pronto, una pequeña niña apareció y empezó a juguetear a su alrededor: — ¡Allegra, ten cuidado y no te alejes demasiado!— dijo el padre de la niña, mientras se alejaba para hablar con el arquitecto, de su futura casa. La pequeña Allegra jugaba sonriente con las margaritas blancas y amarillas que nacían a los pies del viejo árbol. El manzano no pudo evitar emocionarse, pues aquella linda niña le hacía recordar tiempos mejores. Tiempos en los que los árboles lucían verdes, fuertes, y el cielo brillaba con aquel precioso color azul, ahora manchado con el humo de las fábricas. El árbol pensó que ya era hora de volver a hablar, pues quizás esa sería su última oportunidad. Con cuidado de no asustar a la niña, el árbol agitó sus ramas y entonces una dulce brisa se escuchó. Intentando no alzar demasiado la voz, el manzano se presentó a la niña y comenzó a contarle la historia de su vida. Allegra, asombrada; pero no asustada, escuchó
  • 7. la historia del manzano con atención y justo cuando el manzano terminó de contar el relato, su padre la llamó: — ¡Venga Allegra, tenemos que irnos! La pequeña Allegra se despidió del manzano y le prometió que volvería pronto para seguir escuchando sus historias. Esa noche el viejo y maltrecho árbol cerró los ojos contento, pues por un instante recordó lo feliz que le hacía contar historias a grandes y pequeños. Días después Allegra volvió; pero el manzano ya no estaba. En su lugar solo había un enorme agujero donde sus padres construirían la piscina de su futura casa. Allegra, triste y con lágrimas en los ojos, se acercó al lugar donde el manzano solía estar y allí, podrida y medio enterrada, encontró una manzana. La niña corrió hasta donde su padre estaba y le pidió por favor que le ayudara a sembrar el hueso de aquella manzana, para que así un nuevo árbol pudiera brotar en su nuevo hogar. Su padre aceptó ayudarla encantado y juntos buscaron el lugar más apropiado. Enterraron el hueso de manzana cerca del lugar donde se construiría su nuevo hogar para que Allegra pudiera ver al manzano crecer. Desde aquel día Allegra cuidó del árbol y en pocos años un nuevo manzano empezó a emerger del suelo. ¿Y quién sabe? Quizás algún día este manzano desarrolle la habilidad de hablar y cuente a las futuras generaciones cuentos e historias geniales de cómo el mundo cambió y evolucionó a un mundo mucho mejor.