La cultura hebrea se desarrolló en la región de Palestina entre los siglos XIV y I a.C. Los hebreos se asentaron en esta región divididos en tribus y fundaron dos reinos, Israel y Judá. Más tarde fueron gobernados por jueces y luego por reyes, hasta ser conquistados por otras civilizaciones. Su principal aporte fue el monoteísmo, la creencia en un único Dios, Jehová.