El Tratado de Tordesillas de 1494 estableció una línea de demarcación entre las áreas de influencia de España y Portugal en el Nuevo Mundo. Dividió el globo en dos hemisferios, otorgando a España el control sobre las tierras al oeste de la línea y a Portugal las tierras al este. Esto permitió que Portugal reclamara el control de Brasil después de que Pedro Álvares Cabral llegara allí en 1500. El tratado también resolvió otras disputas territoriales y estableció la paz entre las coronas española y portuguesa.