Este documento discute diferentes perspectivas sobre la guerra espiritual. Presenta los casos de personas como Juana, Silvia, Jaime y Julio que creen que los demonios controlan sus acciones y vidas. Argumenta que estas creencias son supersticiosas y falsas, y no reflejan lo que dice la Biblia sobre la guerra espiritual. Explica que vivimos en una sociedad secular que también se ha vuelto pagana, y por lo tanto el pensamiento ocultista está creciendo. Concluye que la mayoría de los cristianos estarían de acuerdo en que estamos