Dejar ir es una de las lecciones más difíciles, especialmente cuando se ama demasiado a alguien o algo. Aunque queramos controlar las cosas y las personas, debemos aceptar que no siempre funciona así y dejarlas ir para que encuentren su propio camino. Es un proceso doloroso pero necesario para sanar el alma a través de la introspección, el duelo y la aceptación con el tiempo. El amor verdadero significa desear la felicidad del otro aunque eso signifique dejarlo ir.