El documento define el desarrollo sustentable como un desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de futuras generaciones para satisfacer las suyas. Incluye dos conceptos claves: las necesidades de los más pobres y las limitaciones impuestas por el medio ambiente y la organización social. El término se formalizó en el Informe Brundtland de 1987 y se adoptó en la Declaración de Río de 1992.