Primera Lectura: de las Lamentaciones (2,2.10-14.18-19):
Salmo Responsorial: Sal 73
R/.No olvides sin remedio la vida de tus pobres

Evangelio: san Mateo (8,5-17)



                             El siervo del centurión
                                             Tiempo Ordinario. Él está
                                             siempre esperándonos y basta
                                             una sola palabra suya y
                                             seremos curados.




Autor: Roberto Carlos Estévez | Fuente: Catholic.net
Primera lectura
       Lectura de las Lamentaciones (2,2.10-14.18-19):
            El Señor destruyó sin compasión todas las moradas de
             Jacob, con su indignación demolió las plazas fuertes de Judá;
             derribó por tierra, deshonrados, al rey y a los príncipes. Los
             ancianos de Sión se sientan en el suelo silenciosos, se echan
             polvo en la cabeza y se visten de sayal; las doncellas de
             Jerusalén humillan hasta el suelo la cabeza.
            Se consumen en lágrimas mis ojos, de amargura mis entrañas;
             se derrama por tierra mi hiel, por la ruina de la capital de mi
             pueblo; muchachos y niños de pecho desfallecen por las calles
             de la ciudad.
            Preguntaban a sus madres: «¿Dónde hay pan y vino?», mientras
             desfallecían, como los heridos, por las calles de la
             ciudad, mientras expiraban en brazos de sus madres.
            ¿Quién se te iguala, quién se te asemeja, ciudad de Jerusalén?
             ¿A quién te compararé, para consolarte, Sión, la doncella?
             Inmensa como el mar es tu desgracia: ¿quién podrá curarte? Tus
             profetas te ofrecían visiones falsas y engañosas; y no te
             denunciaban tus culpas para cambiar tu suerte, sino que te
             anunciaban visiones falsas y seductoras.
            Grita con toda el alma al Señor, laméntate, Sión; derrama
             torrentes de lágrimas, de día y de noche; no te concedas
             reposo, no descansen tus ojos. Levántate y grita de noche, al
             relevo de la guardia; derrama como agua tu corazón en
             presencia del Señor; levanta hacia él las manos por la vida de tus
             niños, desfallecidos de hambre en las encrucijadas.

¡Es palabra de Dios! ¡Te alabamos Señor !
Salmo 73
R/.No olvides sin remedio la vida de tus pobres

   ¿Por qué, oh Dios, nos tienes siempre abandonados,
    y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?
    Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo,
    de la tribu que rescataste para posesión tuya,
    del monte Sión donde pusiste tu morada. R/.

   Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio;
    el enemigo ha arrasado del todo el santuario.
    Rugían los agresores en medio de tu asamblea,
    levantaron sus propios estandartes. R/.

   En la entrada superior
    abatieron a hachazos el entramado;
    después, con martillos y mazas,
    destrozaron todas las esculturas.
    Prendieron fuego a tu santuario,
    derribaron y profanaron la morada de tu nombre. R/.

   Piensa en tu alianza: que los rincones del país
    están llenos de violencias.
    Que el humilde no se marche defraudado,
    que pobres y afligidos alaben tu nombre. R/.
Evangelio
       Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,5-17):
              En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le
               acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en
               cama paralítico y sufre mucho.»
              Jesús le contestó: «Voy yo a curarlo.»
              Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy quién soy yo para
               que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi
               criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y
               tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro:
               "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace.»
              Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os
               aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os
               digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán
               con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en
               cambio, a los ciudadanos del reino los echarán fuera, a las
               tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»
              Y al centurión le dijo: «Vuelve a casa, que se cumpla lo que has
               creído.» Y en aquel momento se puso bueno el criado.
              Al llegar Jesús a casa de Pedro, encontró a la suegra en cama
               con fiebre; la cogió de la mano, y se le pasó la fiebre; se levantó
               y se puso a servirles. Al anochecer, le llevaron muchos
               endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a
               todos los enfermos. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías:
               «Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras
               enfermedades.»

¡Es palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!
Oración
   Señor, creo en Ti, creo que caminas conmigo y
    me acompañas. Hoy me presento ante Ti para
    que bendigas mi oración y me santifiques con tu
    amistad. No soy digno de tanto amor, pero tu
    amor me da la posibilidad de acercarme a Ti,
    ¡muchas gracias!




Petición
   Padre santo, te pido perdón por todas las veces
    que no creo, no espero y no amo como Tú lo
    mereces de mí.
Meditación
   La "salud" es una realidad que todo lo abarca, integral: que
    va del "estar bien" que nos permite vivir serenamente una
    jornada de estudio y de trabajo, o de vacación, hasta la salus
    animae, la salud del alma, de la que depende nuestro destino
    eterno. Dios se ocupa de todo esto, sin excluir nada. Se
    ocupa de nuestra salud en sentido pleno.
   Lo demuestra Jesús en el Evangelio: Él curó a enfermos de
    todo tipo, pero también liberó a los endemoniados, perdonó
    los pecados, resucitó a los muertos. Jesús reveló que Dios
    ama la vida y quiere liberarla de toda negación, hasta la más
    radical que es el mal espiritual, el pecado, raíz venenosa que
    contamina todo.
   Por esto, al mismo Jesús se lo pude llamar -Salud- del
    hombre: Salus nostra Dominus Jesús. Jesús salva al hombre
    poniéndolo nuevamente en relación saludable con el Padre
    en la gracia del Espíritu Santo; lo sumerge en esta corriente
    pura y vivificante que libera al hombre de sus "parálisis"
    físicas, psíquicas y espirituales; lo cura de la dureza del
    corazón, de la cerrazón egocéntrica y le hace gustar la
    posibilidad de encontrarse verdaderamente a sí
    mismo, perdiéndose por amor de Dios y del
    prójimo. (Benedicto XVI, 8 de mayo de 2011.)
Reflexión
   El mensaje de este pasaje es un mensaje de esperanza.
    Sí, a nosotros que nos podemos sentir muchas veces
    cansados, sin ganas de seguir luchando, enfermos, afligidos
    o solos, se nos recuerda que Él tomó sobre sí nuestras
    flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.

   Cristo es el médico de todos los dolores, que con sólo decir
    una palabra nos salva, pero el ser curados depende mucho
    del modo en que nos acercamos a Cristo. Y aquí es
    maravilloso el ejemplo que nos da el centurión. Como
    nosotros, se encuentra ante un problema, ante una
    necesidad y acude a Cristo. Se acerca con fe y
    confianza, como un niño se acerca a su padre. Se acerca
    con humildad, con la humildad del siervo que se sabe
    indigno. Pero ante todo se acerca con amor, amor a Dios y
    amor a los hombres que le hacen olvidarse de sí mismo. Pide
    por los demás.

   Probemos a poner estos elementos cuando nos acerquemos
    a Jesús. Él está siempre esperándonos y basta una sola
    palabra y seremos curados.
Propósito
   Haré una visita al Santísimo Sacramento para
    pedirle a Jesús que aumente mi fe y
    pueda, así, servir mejor a mis hermanos.




Diálogo con Cristo
   Dame, Señor, la fe y la humildad del centurión.
    Esa humildad que nace de la fe y que da la
    confianza, la seguridad, de ver en todos los
    sucesos de la vida tu mano providente y
    amorosa. Dame la gracia de entregarme
    completamente sin reservarme nada, porque
    únicamente así me haré digno de tanto amor.

Dia30 jun12

  • 1.
    Primera Lectura: delas Lamentaciones (2,2.10-14.18-19): Salmo Responsorial: Sal 73 R/.No olvides sin remedio la vida de tus pobres Evangelio: san Mateo (8,5-17) El siervo del centurión Tiempo Ordinario. Él está siempre esperándonos y basta una sola palabra suya y seremos curados. Autor: Roberto Carlos Estévez | Fuente: Catholic.net
  • 2.
    Primera lectura Lectura de las Lamentaciones (2,2.10-14.18-19):  El Señor destruyó sin compasión todas las moradas de Jacob, con su indignación demolió las plazas fuertes de Judá; derribó por tierra, deshonrados, al rey y a los príncipes. Los ancianos de Sión se sientan en el suelo silenciosos, se echan polvo en la cabeza y se visten de sayal; las doncellas de Jerusalén humillan hasta el suelo la cabeza.  Se consumen en lágrimas mis ojos, de amargura mis entrañas; se derrama por tierra mi hiel, por la ruina de la capital de mi pueblo; muchachos y niños de pecho desfallecen por las calles de la ciudad.  Preguntaban a sus madres: «¿Dónde hay pan y vino?», mientras desfallecían, como los heridos, por las calles de la ciudad, mientras expiraban en brazos de sus madres.  ¿Quién se te iguala, quién se te asemeja, ciudad de Jerusalén? ¿A quién te compararé, para consolarte, Sión, la doncella? Inmensa como el mar es tu desgracia: ¿quién podrá curarte? Tus profetas te ofrecían visiones falsas y engañosas; y no te denunciaban tus culpas para cambiar tu suerte, sino que te anunciaban visiones falsas y seductoras.  Grita con toda el alma al Señor, laméntate, Sión; derrama torrentes de lágrimas, de día y de noche; no te concedas reposo, no descansen tus ojos. Levántate y grita de noche, al relevo de la guardia; derrama como agua tu corazón en presencia del Señor; levanta hacia él las manos por la vida de tus niños, desfallecidos de hambre en las encrucijadas. ¡Es palabra de Dios! ¡Te alabamos Señor !
  • 3.
    Salmo 73 R/.No olvidessin remedio la vida de tus pobres  ¿Por qué, oh Dios, nos tienes siempre abandonados, y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño? Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo, de la tribu que rescataste para posesión tuya, del monte Sión donde pusiste tu morada. R/.  Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio; el enemigo ha arrasado del todo el santuario. Rugían los agresores en medio de tu asamblea, levantaron sus propios estandartes. R/.  En la entrada superior abatieron a hachazos el entramado; después, con martillos y mazas, destrozaron todas las esculturas. Prendieron fuego a tu santuario, derribaron y profanaron la morada de tu nombre. R/.  Piensa en tu alianza: que los rincones del país están llenos de violencias. Que el humilde no se marche defraudado, que pobres y afligidos alaben tu nombre. R/.
  • 4.
    Evangelio Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,5-17):  En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho.»  Jesús le contestó: «Voy yo a curarlo.»  Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy quién soy yo para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace.»  Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los ciudadanos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»  Y al centurión le dijo: «Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído.» Y en aquel momento se puso bueno el criado.  Al llegar Jesús a casa de Pedro, encontró a la suegra en cama con fiebre; la cogió de la mano, y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirles. Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades.» ¡Es palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!
  • 5.
    Oración  Señor, creo en Ti, creo que caminas conmigo y me acompañas. Hoy me presento ante Ti para que bendigas mi oración y me santifiques con tu amistad. No soy digno de tanto amor, pero tu amor me da la posibilidad de acercarme a Ti, ¡muchas gracias! Petición  Padre santo, te pido perdón por todas las veces que no creo, no espero y no amo como Tú lo mereces de mí.
  • 6.
    Meditación  La "salud" es una realidad que todo lo abarca, integral: que va del "estar bien" que nos permite vivir serenamente una jornada de estudio y de trabajo, o de vacación, hasta la salus animae, la salud del alma, de la que depende nuestro destino eterno. Dios se ocupa de todo esto, sin excluir nada. Se ocupa de nuestra salud en sentido pleno.  Lo demuestra Jesús en el Evangelio: Él curó a enfermos de todo tipo, pero también liberó a los endemoniados, perdonó los pecados, resucitó a los muertos. Jesús reveló que Dios ama la vida y quiere liberarla de toda negación, hasta la más radical que es el mal espiritual, el pecado, raíz venenosa que contamina todo.  Por esto, al mismo Jesús se lo pude llamar -Salud- del hombre: Salus nostra Dominus Jesús. Jesús salva al hombre poniéndolo nuevamente en relación saludable con el Padre en la gracia del Espíritu Santo; lo sumerge en esta corriente pura y vivificante que libera al hombre de sus "parálisis" físicas, psíquicas y espirituales; lo cura de la dureza del corazón, de la cerrazón egocéntrica y le hace gustar la posibilidad de encontrarse verdaderamente a sí mismo, perdiéndose por amor de Dios y del prójimo. (Benedicto XVI, 8 de mayo de 2011.)
  • 7.
    Reflexión  El mensaje de este pasaje es un mensaje de esperanza. Sí, a nosotros que nos podemos sentir muchas veces cansados, sin ganas de seguir luchando, enfermos, afligidos o solos, se nos recuerda que Él tomó sobre sí nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.  Cristo es el médico de todos los dolores, que con sólo decir una palabra nos salva, pero el ser curados depende mucho del modo en que nos acercamos a Cristo. Y aquí es maravilloso el ejemplo que nos da el centurión. Como nosotros, se encuentra ante un problema, ante una necesidad y acude a Cristo. Se acerca con fe y confianza, como un niño se acerca a su padre. Se acerca con humildad, con la humildad del siervo que se sabe indigno. Pero ante todo se acerca con amor, amor a Dios y amor a los hombres que le hacen olvidarse de sí mismo. Pide por los demás.  Probemos a poner estos elementos cuando nos acerquemos a Jesús. Él está siempre esperándonos y basta una sola palabra y seremos curados.
  • 8.
    Propósito  Haré una visita al Santísimo Sacramento para pedirle a Jesús que aumente mi fe y pueda, así, servir mejor a mis hermanos. Diálogo con Cristo  Dame, Señor, la fe y la humildad del centurión. Esa humildad que nace de la fe y que da la confianza, la seguridad, de ver en todos los sucesos de la vida tu mano providente y amorosa. Dame la gracia de entregarme completamente sin reservarme nada, porque únicamente así me haré digno de tanto amor.