La dactiloscopia forense es un método de identificación basado en huellas dactilares, utilizado en escenas criminales y en investigaciones judiciales, apoyándose en principios de perennidad, inmutabilidad y diversidad. Este sistema permite almacenar y consultar huellas a través del AFIS, que registra millones de impresiones digitales. Los avances en esta ciencia se remontan al siglo XVII, con un uso formal en EE. UU. desde 1924 para la identificación criminal.