El documento aborda el fenómeno del terrorismo en Perú, destacando la violencia de grupos como Sendero Luminoso y el MRTA, responsables de miles de muertes y daños económicos significativos. Describiendo operaciones clave como la toma de rehenes de la residencia de la embajada japonesa y ocasiones emblemáticas de terror, como el atentado de Tarata, el texto subraya la lucha del estado contra estos movimientos. Además, se menciona la respuesta social, incluido el surgimiento de rondas campesinas, y concluye sobre el papel del estado en la perpetuación de estos conflictos.