El terrorismo en Perú comenzó en 1980 con el surgimiento de Sendero Luminoso y el MRTA, motivados por la desigualdad socioeconómica y la falta de educación. Ambos grupos perpetraron ataques significativos, incluida la toma de la embajada japonesa en 1996, resultando en miles de muertes y pérdidas financieras sustanciales. La Comisión de la Verdad en Perú concluyó que el abandono estatal y la falta de comunicación facilitó la expansión del terrorismo.