El documento contrasta dos tipos de dictaduras: las "buenas", cuyos dictadores invierten los impuestos en mejorar la infraestructura y condiciones de vida del pueblo, manteniendo su apoyo por décadas; y las "malas", cuyos dictadores viven lujosamente mientras el pueblo se empobrece, perdiendo su apoyo más rápido. Ambos tipos terminan cayendo ante las rebeliones cuando dejan de brindar prosperidad. Se usa el ejemplo de Perón en Argentina como un dictador "bueno" que cayó ante