Este documento contrasta los principios de la república con los del populismo. Resume que la república se basa en valores como la vida, la propiedad privada y la libertad individual, mientras que el populismo divide a la sociedad, concentra el poder y debilita las instituciones en pos de mantenerse en el poder. Finalmente, plantea que América Latina debe aprender de las lecciones del pasado para construir repúblicas basadas en el estado de derecho, el equilibrio de poderes y la participación ciudadana.