El Papa Francisco se reunió con las autoridades y el cuerpo diplomático de Paraguay. Reconoció el sufrimiento del pueblo paraguayo a lo largo de su historia, especialmente las mujeres, y elogió su espíritu de superación. Alentó a consolidar la democracia a través del diálogo y la lucha contra la corrupción, y a priorizar a los pobres en el desarrollo económico. Ofreció la colaboración de la Iglesia para construir una sociedad justa e inclusiva.