La doctrina social de la Iglesia se centra en enseñanzas morales sobre la organización social basada en la revelación. Destaca principios como el bien común, la dignidad de la persona humana y la solidaridad, proponiendo un compromiso ético para lograr justicia y paz en la sociedad. Referencias a encíclicas papales como 'Rerum Novarum' y 'Laborem Exercens' ilustran la evolución de estos principios frente a situaciones económicas y derechos humanos.