El autor describe sus experiencias visitando comunidades marginadas en México durante 33 años. Al llegar, observa que la mayoría de las viviendas están construidas con materiales locales como palma, madera y adobe, lo que refleja la pobreza imperante. Habla con los padres y maestros sobre los desafíos educativos y las necesidades de la comunidad. Se siente impotente ante los altos niveles de pobreza y la indiferencia del gobierno. Busca ayudar a los estudiantes y resolver problemas en el ámbito de su competencia.