La guerra civil española dejó alrededor de 300,000 muertos en batalla y 200,000 fusilados, además de muchas muertes por enfermedades y desnutrición. Muchos republicanos se exiliaron a países como Francia y México por miedo a la represión franquista. La guerra también causó significativas pérdidas económicas debido a la destrucción de infraestructuras y los gastos de conflicto, situación que se complicó bajo el régimen de Franco.