El documento destaca la importancia de la comunicación en la iglesia adventista como un componente estratégico para su misión, adaptándose a los cambios en los medios y en la sociedad. Reúne aportes de más de 200 comunicadores adventistas sudamericanos y establece una filosofía de comunicación que considera la diversidad cultural y segmentación en la evangelización. Además, promueve la profesionalización de equipos de comunicación para mejorar la eficacia en la transmisión del evangelio eterno, reconociendo la necesidad de metodologías adaptadas a diferentes grupos humanos.