El documento contrasta la "simiente espiritual pura" de la Biblia, que siempre produce cristianos, con simientes espirituales corruptas producidas al añadir tradiciones religiosas a la Biblia, como en el catolicismo, o énfasis en falsas señales y alboroto, como en el pentecostalismo. Sostiene que solo naciendo de la simiente incorruptible de la Biblia y el evangelio puro se puede ser un cristiano salvo.