El documento aborda la disciplina en la iglesia, definiéndola como un proceso de instrucción y corrección a partir de principios bíblicos y destacando su importancia para mantener el orden y la pureza en la comunidad. Se enfatiza que la disciplina debe ser instructiva y correctiva, enfocándose en la restauración de aquellos que pecan y en la responsabilidad de los líderes e individuos dentro de la iglesia. Además, se mencionan las acciones y actitudes que deben adoptarse en el proceso de disciplina, así como los objetivos de esta práctica.