Don Ferruco era un hombre sordomudo de unos 40 años conocido en Guadalajara por llamar la atención donde quiera que iba. Aunque su nombre real era desconocido, todos lo conocían por el apodo "Ferruco". Vivió en varias ciudades de Jalisco donde era querido por su buen corazón. Pasó sus últimos días en un hospital, siendo mantenido por una familia acaudalada.