William Ospina analiza los problemas sociales y políticos que enfrenta Colombia, citando la inequidad, la falta de legitimidad en los gobiernos y la violencia como manifestaciones de una sociedad que ha delegado su destino a intereses ajenos. Critica la simulación de la identidad colombiana y la ineficacia del estado, que se presenta como un instrumento para beneficiar a una élite en lugar de servir al bien común. Ospina aboga por una reinvención del país que reconozca su propia cultura y orígenes, enfatizando la necesidad de recuperación del carácter y la dignidad nacional.